Algunas fibras alimentarias son solubles porque tienen poco peso molecular. Se las denomina “prebioticas” porque su objetivo es estimular el crecimiento de las bacterias “prebioticas” o bacterias “buenas” del ecosistema intestinal.
Como nuestra flora intestinal se nutre de fibras, no podemos dejar que se eche a perder privandola de las fibras solubles que podemos encontrar, por ejemplo, en la fruta de temporada bien madura, en una gran variedad de legumbres (preferiblemente leguminosas y cruciferas) y en los cereales de siempre, pobres en gluten (arroz, mijo, avena, espelta…).
Consuma especialmente legumbres y frutas ecologicas, porque no contienen pesticidas (cancerigenos) ni conservantes (antibacterianos y antifungicos que alteran la flora intestinal).
Ademas, en necesario evitar la ingesta conjunta de hidratos de carbono y alimentos acidos (por ejemplo, cereales y citricos, cereales o legumbres con vinagre o limon, tomate y pasta o arroz...), ya que los acidos neutralizan la accion de las enzimas salivales sobre el almidon de los hidratos de carbono, con la consiguiente produccion de toxinas en el intestino.



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